Los éxitos no son cosa fácil, al menos eso es a priori y a lo que nos tienen acostumbrado. En el camino para llegar a aquello que deseamos, sobre todo a niveles profesionales y empresariales, pueden ocurrir vicisitudes e inconvenientes que a veces, vemos como fracasos y escollos. ¿Es normal? ¿Son superables e incluso, convertirse en algo positivo? Sí es la respuesta a todas estas preguntas pero además, tiene un nombre es la Innovación No Lineal. Conocerla te ayudará a reconocer que esas piedras en el camino pueden convertirse en tus aliadas.

¿Qués es la innovación no lineal?

En pocas palabras para aterrizar el concepto, innovación no lineal es llegar al éxito con algunas paradas por el camino. Es decir, tener en nuestro proceso evolutivo (en este caso nos referimos al trabajo y ámbito profesional) determinados altibajos – retrocesos o incluso parones que nos ayudan a avanzar con paso más firme y con mayor aprendizaje en nuestro haber.

El fracaso en la evolución

Las personas que alcanzan el éxito tras “fracasar” (qué poco nos gusta ese término y esa palabra), son las que practican la innovación no lineal. La constancia en determinados aspectos es complicada y a veces, inexistente y cuando se pretende alcanzar un éxito en un proyecto por ejemplo, esta se ve alterada por determinados escollos.

Y decimos escollos y no fracasos porque desde Utopía defendemos que todo lo que te ayuda a crecer, a aprender y te empuja en tu camino evolutivo no es un fracaso con las connotaciones negativas que todos le asociamos. El fracaso bien entendido y sobre todo, bien recibido y gestionado, es incluso, una bendición porque con pocas cosas o en pocas situaciones aprendemos más que con un “fracaso”.

Así que como el término fracaso hoy en día es recibido o dedicado de froma más negativa que positiva, nosotros lo cambiamos porque “las cosas no salgan como a priori teníamos previsto”. Este término es mucho más adecuado, nos hace sentir más cómodas y es más amigable.

Cuando emprendemos un proyecto o una carrera profesional nos trazamos nuestra propia estrategia (con más o menos detalle de cómo realizaremos el camino). Pensamos cuáles serán las fases, qué haremos en cada momento y sobre todo nos vemos y visualizamos en la meta.

Pero, ¿qué ocurre cuando las cosas no van exactamente como las habíamos imaginado y diseñado? Casi siempre, hay escollos, situaciones repentinas que nos obligan a cambiar el plan o incluso que hacen que desistamos de ciertas ideas que considerábamos nuestra “vida” o en las que habíamos puesto todo lo que tenemos. Esto, en sí mismo, no supone un fracaso sino que todo depende de cómo nos tomemos esa situación.

Al final, como todo en la vida, no depende de lo que nos ocurre que nada es bueno ni malo sino de cómo nos lo tomemos y lo gestionemos. Y ahí es donde aparecerá, o no, el fracaso. Si nos lo tomamos de forma horrible, nos hundimos y nos quedamos anclados en el desastre (desastre que solo está en nuestra mente), es cuando estaremos viviendo un fracaso en el más amplio espectro negativo del término.

Si por otro lado tenemos la suficiente inteligencia emocional como para aceptar lo ocurrido, aprender de ello e implementar soluciones en pro de avanzar, sea la dirección que sea, entonces estaremos ejercitando el concepto de innovación no lineal y aprovechando todo lo que viene para evolucionar en aquello que estamos inmersos.

Los grandes genios vivieron la innovación no lineal

¿Cuántos grandes genios o triunfadores conoces que hayan conseguido el éxito de forma directa, sin vivir ningún “tropiezo”? Si conoces alguno, analiza bien su vida y proceso al detalle porque seguro, que algo hay pero si no se reconoce como fracaso es que ese genio (y de ahí que lo sea) lo gestionó de forma positiva y extrajo aprendizaje y crecimiento de la situación.

Disney, el creador de las mejores películas de animación de la historia, fue despedido de un periódico en el que comenzó por no tener ideas ni imaginación. ¡Walt Disney sin imaginación! Newton era considerado como mediocre en cuanto a su inteligencia y Edison tuvo tantos intentos “fallidos” para inventar la bombilla que todos le recomendaron que desistiera. Si lo hubiese hecho nos tendríamos que plantear muchas cosas hoy en día en nuestra vida diaria.

Y es que conseguir el éxito de forma lineal, constante y sin ningún momento de reflexión y de que los cimientos de nuestros proyectos se tambaleen es como hablar de una navidad sin turrón. Es imposible. No conocemos ningún caso.

De hecho, es tan real esto de que los grandes descubrimientos y proyectos no tienen un camino lineal hasta su culminación que se los pasos atrás o posibles retrocesos se consideran ya casi parte fundamental de los mismos. Y es que como decíamos al comienzo del post, de pocas cosas y situaciones aprendemos más que de los reveses de la vida.

¿Por qué el ser humano aprende más de los errores, de las situaciones difíciles, de los retrocesos o fracasos? Porque estamos más alertas, porque las emociones denominadas “negativas” tienen más impacto en nuestro cerebro y nos mueven más para actuar, de una manera o de otra.

Si eres una persona resiliente, saldrás de ese revés reforzado, con mucho aprendizaje en tu mochila y estarás preparado para continuar con tu proyecto, engrandecerlo y llevarlo al éxito quizás más rápido o de una forma mucho más efectiva – eficiente y gratificante.

Si por el contrario eres una persona negativa y que se queda anclada en los aspectos malos de todo lo que te ocurre, estarás cayendo en la pérdida de oportunidades y el desastre.

Como tomártelo dependerá siempre de ti y de lo que pretendes par tu vida. En Utopía podemos acompañarte a trabajar esa innovación no lineal para cuando lleguen los escoyos, que puedas aprovecharlos en positivo.