Flourishing, una actitud positiva y de crecimiento ante la vida. ¿Lo has escuchado alguna vez? Quizás el término en sí mismo, no pero sí conocerás muy bien a qué se refiere y quizás te sientes identificado. Flourishing es florecer, crecer y no conformarse con encajar en algo que incluso quizás, no es lo que queremos. Adentrémonos más en esta filosofía de vida que sin duda, puede ayudarnos a llegar más a nuestra felicidad.

¿Qué es el flourishing?

Flourishing, textualmente significa “floreciente” y aplicado a la vida de las personas se refiere a ese estado emocional y también mental en el que nos encontramos cuando somos felices con lo que hacemos y estamos en un proceso de crecimiento positivo.

Se considera que conseguir estar en flourishing es cosechar un equilibrio perfecto entre bondad, esperanza, crecimiento y resistencia. Un cocktail explosivo en el aspecto positivo que nos va a llevar a un punto de éxtasis de vida realmente maravilloso.

Si uno trabaja el flourishing estará escapando de quedarse atrapado en el sufrimiento y en las anclas de la vida que nos evitan progresar aunque esté totalmente aceptado socialmente.

Por cultura, por el empuje de la sociedad o por lo aprendido tendemos a construir nuestra vida para encajar en los cánones expuestos. A menudo nos vemos inmersos en una vida “socialmente admitida” pero que está muy lejos de lo que nos aporta auténtica felicidad. Tratamos por todos los medios de encajar y por el camino, perdemos ilusión, bondad y por supuesto, nuestro crecimiento se merma.

Al enfocarnos en el flourishing o no encajar lo que estamos queriendo para nuestra vida es esa inconformidad de no limitación en cualquier aspecto. Limitaciones que merman nuestra capacidad de crecimiento y al final, nuestra autoestima. Al pretender encajar por todos los medios más allá de lo que realmente queremos y sentimos estamos dejando de fluir para obligarnos y abandonamos nuestros sueños y todo lo que nos inspira y nos hace realmente felices porque nos enriquece.

Origen del término flourishing y su importancia

El término “poco conocido aún” para nosotros fue creado y definido por los sicólogos Corey Keyes y Bárbara Fredrickson en 2002 ampliando los límites de la psicología positiva que cada vez más ahonda en nuestra sociedad por sus beneficios.

El término y lo que implica está teniendo tanto éxito y cosechando grandes resultados que la fundación de Salud Mental de Nueva Zelanda ya lo considera un recursos muy útil para frenar los episodios de ansiedad, trastornos depresivos y reconducir a la persona hacia un estado mucho más satisfactorio.

¿Por qué es tan valioso lo del flourishing? Porque el objetivo de toda persona al fin y al cabo es el de florecer: crecer y hacerlo en plena satisfacción y felicidad. Hay y debería ser una obligación para todos, que crecer en felicidad y eso se hace a través de un trabajo incesante.

Cómo trabajar el flourishing

Los creadores del término consideraron que sus descubrimientos demostraban que la salud mental no es algo que se pueda medir por la ausencia (en este caso de enfermedades sicológicas de mayor o menor impacto) sino que lo que hay en positivo (bienestar y emociones positivas) son igual de representativas y fundamentales para estipular el nivel de salud mental de una persona.

Por lo tanto, estar en pleno crecimiento y florecimiento es fundamental para considerar que una persona está en perfecto estado en lo referente a salud mental. Hay que estar satisfechos y felices con lo que tenemos y estamos logrando. Nuestras actitudes como la benevolencia, la generosidad, la empatía y también el espíritu de lucha que nos lleva a seguir creciendo son básicos para cosechar una buena salud mental.

Es tal el poder y los beneficios del flourishing que hasta Martin Seligman, creador de la sicología positiva también hace referencia a la importancia del florecer.

Pero, ¿cómo se puede trabajar el flourishing?

Con trabajo sobre uno mismo y sumando componentes positivos que nos ayuden a estar cada día más satisfechos con lo que hacemos y sobre todo, conseguimos.

  • Autoestima: es fundamental y básica para poder estar bien con uno mismo y por ende, la autoaceptación es fundamental. Ojo con la autoexigencia exagerada.
  • Foco vital: o que tu vida tenga un significado como tal. Que tengas un punto de mira, que tengas marcados tus valores y que sepas dónde quieres llegar. ¿Cuál es el objetivo de tu existencia?
  • Ser responsables de nosotros mismos. La dependencia, en cualquier aspecto de la vida, es un lastre que nos impide ir más allá.
  • Trabajar y mantener buenas relaciones sociales y que sean gratificantes.
  • Tener y gozar de una óptima gestión emocional.
  • Estar comprometidos y cumplir ante todo, con nosotros mismos.

Día a día podemos trabajar estas cualidades que nos harán llegar más lejos en nuestro propósito de vida, estar más orgullos y por ende, florecer. ¿Quieres hacer el camino de forma más liviana? Con coaching es más saludable. ¿Hablamos?