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15/04/2019

Escrito por María Alcaraz

desconectar en vacaciones

Nos vamos de vacaciones porque estamos agotados. Estamos hartos y cansados de tanto email, tanta conexión, tanto mensaje, tener el cerebro a mil por hora con muchas cosas dentro. Nos vamos de vacaciones porque queremos dejar de correr, bajar el ritmo… ¿Y lo hacemos?

A menudo ocurre que cuando nos vamos de vacaciones, no desconectamos. Estamos más enganchados a lo que dejamos en casa de lo que pensábamos. Nos cuesta decir basta y muchísimo más desde que existen los móviles con conexión a Internet.

No desconectamos aunque nos vayamos

Somos, realmente incapaces, por más que queremos y lo pensamos, de desconectar para disfrutar. ¿Por qué ocurre esto?

Puede deberse a muchos factores que veremos a continuación pero la realidad es que primero, nuestra cabeza va muy rápido y nos cuesta pasar de cien a cero sólo por el mero hecho de coger un avión o un coche hacia nuestro destino. También nos ocurre que hemos aprendido a ser / estar preocupados constantemente. Veamos esas razones por las que no somos capaces de parar cuando nos vamos de vacaciones:

  • Miedo:

El miedo es uno de los factores que más nos hacen y nos empujan a no desconectar. Si nos vamos, estamos con la cabeza pendiente en el trabajo, en lo que se ha quedado por hacer y sobre todo, en lo que puede pasar si nosotros no estamos.

¿Perdeos el trabajo si nos vamos estos días y ocurre algo? Miedo a perder lo que tenemos si nos vamos. ¿Esa persona que está en mi vida se irá si yo estoy fuera unos días? Miedo a perder lo que tenemos. Y así podríamos seguir poniendo ejemplos de forma indefinida.

El miedo nos bloquea, nos hace daño y nos deja enganchados a aquello de lo que no podemos soltarnos. Miedo a perder lo que tenemos en cualquier área de nuestra vida.

Nos ocurre a todos y en todas las áreas pero es cierto que con el trabajo, dependiendo del grado de implicación, de la necesidad y también de la personalidad de cada uno, sentimos ese miedo a la pérdida. ¿Cuántos de nosotros no nos vamos de vacaciones y aún así, estamos contestando emails? Y no es porque nuestro líder – jefe nos obligue a ello sino porque realmente tenemos ese miedo a que ocurra catastrófico si no estamos pendientes. De hecho, para evitar que se note que no estamos, solemos incluso estar más pendientes de los mails y de las tareas que cuando estamos en la oficina por ejemplo. Miedo a no estar.

  • Enganche:

Otro de los motivos por los que no somos capaces de soltar y disfrutar de las vacaciones es porque estamos enganchados de forma destructiva a todo lo que tenemos en nuestra zona de confort.

No sabemos soltar aquello que tenemos en el día y es que el apego es algo que se ha instaurado en nuestra vida de una forma bastante tóxica. No pasa nada por irnos, no pasa nada por no estar unos días… Suelta el enganche a esa rutina. Podemos y somos capaces de hacer cosas diferentes y no por ello sentir la necesidad de lo otro.

Está genial que en cada momento hagamos aquello que queremos hacer, que debemos hacer pero sin que se convierta en un enganche o incluso, una adicción. Porque no hay adicción buena ni siquiera, al trabajo. Todo lo que se hace en exceso, de más y de forma obsesiva, es perjudicial. Perdemos el control y de ahí lo tóxico.

  • Complejo de imprescindible:

Este es uno de los puntos que “más nos gustan” porque la mayoría, lo tenemos y nos perjudica realmente. Nos creemos absolutamente imprescindibles. Nos sentimos únicos y eso, realmente, es un error, para empezar. No es así, nadie en nada es imprescindible y tenemos que aceptarlo para ser felices.

Nos ocurre que cuando nos remplazan en el trabajo por ejemplo, sentimos una decepción demasiado grande, devastadora y nos quedamos destrozados. Eso viene porque sentíamos que éramos imprescindibles, que nadie podía sustituirnos y nos cuesta muchísimo aceptar cuando ocurre.

Sentirnos imprescindibles nos lleva a los dos puntos anteriores y que con este esquema en nuestra cabeza, no podemos descansar, no podemos desconectar de la rutina para volver a conectar con nosotros mismos que es de lo que se trata.

Estas vacaciones, los próximos días que te vayas de puente o de viaje, trabaja estos tres puntos: libérate del miedo a que te echen si no estás porque en la mayoría de los casos, eso no ocurre y solo está en tu cabeza. Todo el mundo necesita vacaciones y los jefes lo saben. Quédate tranquilo.

Deja atrás el enganche que tienes con todo lo que es habitual en tu vida. No importa y de hecho es saludable hacer cosas nuevas y diferentes. Atrévete.

Y por supuesto, deja de sentirte la última coca cola del desierto. No te des tanta importancia. No eres imprescindible y míralo por el lado bueno, te descarga de esa obligación y presión tan poco saludable.

Si quieres avanzar en estos puntos, puedes hacerlo de forma más efectiva con acompañamiento. El coaching te ayudará a ver claramente qué te está ocurriendo y conseguirás liberarte de muchos patrones que te impiden disfrutar de tus vacaciones.

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