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16/05/2018

Escrito por María Alcaraz

feed-back

El feedback o lo que es lo mismo, pedir opinión a alguien sobre algo que tú has hecho. Y es que si bien conocer el punto de vista de otros sobre nuestro trabajo es algo no sólo que hay que tener en cuenta sino que es realmente fundamental para testear lo que hemos creado e implementado, hay que tener muchísimo cuidado con el feedback que recibimos porque puede ser útil y valioso pero también no serlo y que nos perjudique más que nos ayude.

Y como todo empieza por uno mismo, para no echar la culpa o mejor dicho la responsabilidad en el otro, es importante que desde nuestro centro aprendamos a cómo pedir feedback de la manera correcta para que el receptor sepa qué estamos pidiendo, por qué y para qué y así pueda darnos la mejor versión de su opinión. Además, también debemos aprender una vez que tenemos el feedback del otro a filtrar con qué nos quedamos, por qué y cómo implementarlo. Porque del feedback… ¡Todo se aprovecha!

Pedir feedback… ¡Hay que pedirlo!

Y esto, es así. ¿Por qué? Porque cuando estamos inmersos en una tarea que diseñamos y/o ejecutamos nosotros mismos, lo hacemos con nuestro conocimiento, con nuestra experiencia y consideramos que está correctamente hecha y seguramente, así sea pero la realidad es que al estar tan inmersos en el proceso, se nos escapan muchas cosas. Pero además de lo que se nos escapa (por eso de que cuando ves muchas veces lo mismo ya no ves nada), perdemos la objetividad y el prisma. No contemplamos otros puntos de vista, otras formas y eso, puede estar empobreciendo nuestro proyecto.

Por estas razones, pedir feedback siempre es una bocanada de aire fresco que nos ayudará muchísimo a incluir aquello que no pensamos, a eliminar lo que quizás sobra o darle una vuelta y sumar muchos puntos de calidad a nuestro trabajo.

¿A quién pedir feedback?

Este es uno de los puntos fundamentales del tema feedback y por el que hay que empezar, no es igual de importante e interesante el feedback de una persona o de otra. Y no porque la persona sea más o menos valiosa sino porque para que sea un feedback útil debe venir de una persona que conozca el proyecto, que entienda de lo que estamos hablando… Y es que por mucho que nos guste (y de hecho lo hagamos) pedir opinión a nuestra madre – padre – novio – hermana, quizás no sea la persona más apropiada para darnos su opinión sobre este asunto y como hemos dicho antes, nos perjudique más que nos ayude.

Lo ideal para que un feedback sea útil suele ser que esa provenga de una persona que sea el público objetivo de tu proyecto – marca – producto. No tiene que ser un especialista técnico ni alguien muy inspirado en la materia sino que los que realmente son los que más te pueden ayudar con un punto de vista objetivo son los clientes – usuarios.

Por descontado, deberás obviar y mejor dicho, tomar de otra manera, el feedback que provenga de personas con implicación emocional contigo o con el proyecto, de personas que tengan algún tipo de interés o similar. No es que no les pidas opinión sino que tengas siempre en cuenta de quién viene cada comentario.

¿Cómo pedir feedback?

Una vez que tenemos claro lo importante que es pedirlo y hemos filtrado a quién se lo pedimos y qué importancia le daremos al que venga de cada persona, lo siguiente es saber cómo debemos pedirlo. Primero para que la persona a la que se lo pedimos considere que es importante para ti y emplee su tiempo en dártelo; segundo para que entienda qué necesitas, qué le estás pidiendo y te responda a aquello que tú quieres, no lo que a él / ella le apetece – parece porque con eso seguramente harás poco.

Para pedir el feedback de forma correcta, ten en cuenta estos tips:

  • Centraliza y sintetiza aquello sobre lo que quieres opinión. No te líes, la gente tiene muchísimas cosas que hacer y no puede estar empleando mucho tiempo y sobre todo, atención, en estudiarse tu tema para darte una opinión. Puedes incluso pedir feedback por fases pero sintetiza y resume. Elige aquellos puntos súper importantes sobre los que sí o sí necesitas un comentario y apunta hacia ellos.
  • Construye la forma más ágil y eficaz de pedir y que te den ese feedback. Olvida una llamada de teléfono que puede alargarse, que interrumpe y que tienes que ir anotando lo que te digan. Crea un formulario online facilitando el acceso y las respuestas; escribe un mail atractivo; hazlo a través de redes sociales… Sea como sea, que sea ágil, fácil y ligero.
  • Sé claro. Piensa que por mucho que tú sepas de tu proyecto puede que para la otra persona sea la primera vez que lo ve así que sé muy claro y no rebuscado.

Cuando tengas el feedback de todos a los que has preguntado, veremos cómo debes tú gestionarlo y filtrarlo pero de eso, nos ocuparemos en un próximo post. Lo que no debes olvidar jamás es de agradecer tanto a los que han colaborado como a los que no. Siempre, da las gracias.

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