En tiempos “normales” a estas alturas estarías preparando el material escolar, forrando los libros y organizando de nuevo la tan ansiada rutina de tus hijos y la vuestra de adultos ad-hoc a ellos. En conclusión: en estos momentos la vuelta al cole sería ya el esperado remanso de paz y tranquilidad de una rutina que aunque nos quejemos, en el fondo a todos nos viene bien porque nos alinea después de los desbarajustes del verano.

Pero eso era antes y esperemos que sea de nuevo el próximo año. Mientras, este 2020, estamos inmersos en la más absoluta incertidumbre y esa emoción es una de las más complicadas de gestionar para el ser humano.

A fecha de finales de agosto, cuando como decimos ya tendríamos todo preparado para la vuelta al cole de los más pequeños de la casa y que coincide con la vuelta al trabajo de los mayores y retomar la rutina, este año no sabemos qué va a ser de nosotros en las próximas semanas y menos, en los meses venideros.

El covid nos ha modificado la forma de vivir a todos y nos tiene en jaque. Uno de los sectores de población que más lo ha sufrido es el de los alumnos de todas las edades y tipologías de formaciones. Lo primero que se suspendieron allá por marzo (qué lejano nos parece) fueron las clases y aún no se han podido retomar.

Pensábamos que septiembre sería la fecha clave para volver pero como decimos, a finales de agosto aún no hay nada claro. El Estado – Gobierno no puede precisar cómo ni cuando será esa vuelta al cole. El Covid sigue su andadura y está en pleno apogeo nuevamente. ¿Cómo se puede garantizar la seguridad y salud para los alumnos en las aulas y para cuando estos vuelvan a casa cada día para con sus familiares?

Esto no lo sabemos pero sí nos tiene muy ocupadas cómo podemos ayudar a gestionar esta situación que emocionalmente está causando también estragos.

Tenemos la incertidumbre de qué hacer si nuestros hijos no vuelven al colegio. ¿Por qué? Porque el horario y timming de todos depende de ello. Si tenemos hijos pequeños a nuestro cargo que no pueden ir al colegio, tenemos que buscar un plan B para ellos y su cuidado / atención. ¿Qué ocurre con nuestro trabajo entonces? Pues igualmente hay que buscar soluciones para compaginar y compatibilizar el trabajo – jornada laboral con nuestros hijos (recordemos que la opción de que los abuelos cuiden de ellos fue anulada por el covid ya que los mayores son la población de mayor riesgo).

Sea como sea, ahora mismo ni siquiera podemos buscar ese plan B porque no sabemos cómo va a ser el momento de volver o cuál va a ser el escenario de cada uno. Si no sabemos si los más pequeños vuelven al colegio, si no sabemos cuándo lo harán, en qué horario y condiciones… Lo único que tenemos y estamos generando – alimentando es la incertidumbre.

Gestión de la incertidumbre

Una incertidumbre que nos genera ansiedad, estrés y nos incapacita para poder tomar decisiones importantes para nuestro día a día. ¿Cómo lo gestionamos?

La mejor solución aunque sea temporal que podemos implementar de cara a la gestión de esta incertidumbre es tener calma e ir día a día. No podemos hacer mucho más que según las noticias y las decisiones del Gobierno, decidir qué hacer en base a lo que nos pongan delante.

Las noticias van deprisa y sobre todo, son muy cambiantes. Hoy puede que nos digan que la vuelta al cole será en una fecha concreta y mañana esa fecha ha cambiado por el repunte de casos y positivos en aumento. Por lo tanto, para manejar esa incertidumbre hay que ir día a día.

El escenario es el que tenemos delante y debemos estar tranquilos. Lo mejor que podemos hacer es hacer uso de la empatía y la comprensión generalizada. Si la necesitamos de nuestros jefes, explicar todo de forma sincera y ofrecer, además de la situación – problema, una serie de soluciones diversas entre las que juntos, podáis elegir.

Si tienes empleados a tu cargo, posiciónate en el otro lado con esa empatía y entiende que esta situación necesita del empuje y compresión de todos.

La flexibilidad es otro de los puntos que tienes que tener en cuenta para poder avanzar y no quedarte estancado en esta situación. Como todo cambia de un día para otro, lo que decidáis hoy puede que mañana sea diferente así que no te desesperes si hay que modificar parte o todo el plan que teníais definido.

Y para terminar, algo que nos tiene que ayudar a todos es tener claro que esta situación, es temporal. Pasará aunque se esté poniendo complicado. Saldremos de esto y se instaurará una forma de vivir que se convertirá en normalidad y nos haremos a ella antes o después. Que sea antes y fácil para todos es trabajo común. Con coaching esta situación de incertidumbre puede ser más llevadera. Permítete ser acompañado y que el camino no se convierta en un desierto. Se trata de llegar al final y además, no desfallecer por el camino. Estamos para acompañarte.