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6/06/2018

Escrito por María Alcaraz

Renuncia directivo

En estas semanas estamos viviendo unas situaciones un tanto inusuales y a las que quizás no estábamos habituados y es ver como directivos importantes y con éxito, deciden dejar sus puestos por voluntad propia u otros que son destituidos en momentos clave de su carrera. Y es que un directivo es susceptible de dejar – obligarle a que deje su puesto por numerosas razones que pueden ser analizadas para llegar a la conclusión de si es positivo o no ese movimiento para la empresa, cuándo y cómo hacerlo de la mejor forma posible.

Porque un directivo, entre sus cualidades, debe tener una muy importante que es la de la humildad de saber reconocer cuando es el momento adecuado para dejar el cargo que ostenta si no está aportando lo mejor de sí mismo e incluso, si el puesto – la empresa ya no le da a él lo que esperaba o lo que ha venido cosechando. Dejar morir un puesto por ego y éxito, suele ser muy peligroso y algo que cuesta muchísimo, recuperar. Y tanto el propio directivo como las personas responsables del mismo (las que están por encima) deben saber detectar cuando es el mejor momento para esa sucesión.

Y es que un cambio de directivo no es algo banal. Todas las sustituciones tienen su parte de complicación ya que implica buscar a la persona sustituta (proceso de selección), tomar la decisión acertada, elegir el momento del cambio, formar a la nueva persona, adaptar el equipo también a esa nueva incorporación y dar el tiempo necesario para que esté a pleno rendimiento. Todo cambio de equipo implica una serie de particularidades y ¿por qué el cambio de un directivo es más complicado?

La responsabilidad de los altos cargos

Porque a más responsabilidades, más dificultad, más tiempo necesitarás para que la nueva persona se haga al cargo, conozca los detalles y desarrolle su trabajo a pleno rendimiento. Porque a mayor responsabilidad, más equipo tendrá a su cargo y es un equipo humano con el que hay que trabajar el cambio, porque estaban acostumbrados al estilo de trabajo de la persona anterior, porque también tendrán sus miedos al cambio, porque hay que ajustar de nuevo el engranaje… Porque a mayor responsabilidad, más decisiones importantes están en juego que deberán quedar en “suspenso” mientras la nueva persona conoce todos los pormenores de su nuevo cargo para poder tomar esas decisiones “con base y fundamento” y no a la ligera.

Por lo tanto, un cambio de directivo es una acción que hay que medir mucho y muy bien. Por esta razón, los contratos de directivos suelen estar blindados con cláusulas que les impiden moverse en los 2 – 5 primeros años de ejercicio de su puesto, o que deben preavisar con un tiempo considerable, mayor que lo que estipula la ley (que son 20 días) haciéndose extensible a incluso 3 – 6 meses para que la sucesión sea mucho más liviana y llevadera para todos.

Directivos que se van “por la puerta grande”

Pero volviendo al tema con el que arrancamos y ahora que conocemos el por qué un cambio de directivo es algo a tener muy en cuenta y un empresario o superior tiene que tener esto muy presente cuando decida que quiere realizar un movimiento de personal estratégico, también el directivo en sí mismo tiene que saber cuándo y cómo hacer su salida si es de su elección y decisión.

Un directivo, si es buen directivo, deberá ser honesto consigo mismo y saber cuándo debe abandonar “el barco” sin que suponga un “dejar a la empresa colgada” y quede a la deriva ni que para él sea una experiencia que le deje consecuencias negativas. Como decíamos al principio, en estos días en las noticias nos han dejado un par de ejemplos relevantes de esta situación. El más sonado quizás ha sido el de Zinedine Zidane quien después de haber hecho una gran temporada en su equipo, ha decidido dejar el Real Madrid.

¿Por qué alguien que es realmente bueno, que ha terminado la temporada por todo lo alto consiguiendo sus objetivos y los del club – empresa decide dejar tu puesto? Por coherencia consigo mismo. Porque ha considerado que era el mejor momento, el instante oportuno para irse dejando la empresa en buena situación y antes de vivir un declive que le pueda afectar a su reputación. Porque irse por la puerta grande es mucho mejor para tu historial y CV que irte cuando las cosas no van bien. Además, dejar todo encauzado es muchísimo mejor y más fácil para la empresa y para tu sucesor que dejarlo hecho “un berenjenal”. Por eso y porque después de lo conseguido seguramente ya no podía ir más allá y el puesto ya no le aportaba nada nuevo, Zidane decidió dejar el club al finalizar la temporada con varios títulos bajo el brazo. De hecho, él mismo ha remarcado que la decisión dependería del resultado de la última competición y es que si la ganaban, dejaría el club y si la perdían, seguiría un año más.

Un directivo es un gran directivo-líder si es humilde para saber cuándo es el mejor momento para dar un paso a un lado y dejar a otros pasar y si no, que se lo digan a Amancio Ortega quien sabe que él no es la mejor persona para dirigir su empresa y tiene a un impresionante CEO al frente de su imperio.

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