Tener un proyecto vital es fundamental para dar sentido a nuestra existencia. Puede ser profesional, personal o combinado. Sea como sea, ocupe el ámbito que ocupe, debes tenerlo para conseguir un equilibrio saludable en tu vida y tener un espacio propio, íntimo y de superación e ilusión. ¿Qué es un proyecto vital? ¿Cómo se desarrolla y se lleva a cabo?

Proyecto vital, ¿qué es?

Un proyecto vital o plan de vida es la hoja de ruta que te has marcado sobre ti mismo para llegar allí donde deseas. Es la estrategia para conseguir tus sueños y ser capaz así de materializarlos y hacerlos realidad.

Un plan de vida o de proyecto vital puede ocupar todos los aspectos de tu vida o hacerlo por secciones según te apetezca o quieras planificar. Puedes tener uno en el que primer más lo personal porque para ti es más importante o al revés, teniendo así un proyecto vital con una presencia mayor en lo laboral.

Sea como sea, lo importante de un proyecto vital es que exista, que tengamos un objetivo marcado, que le otorguemos una estrategia para llegar a él y que la ejecutemos. Por supuesto, durante este proceso no podemos olvidar que debe enriquecernos, hacernos felices aunque haya momentos más complicados y que debe ser algo vivo y adaptable a las circunstancias.

El objetivo de tu vida – de tu proyecto vital

Para trazar un camino lo básico siempre es tener una meta, una ciudad de llegada, un objetivo. Sin eso, no podemos marcar el camino porque directamente, no sabemos hacia donde vamos.

Antes de ponerte a planificar, dedícale tiempo y sobre todo, energía a saber cuál es ese objetivo en tu vida que te apetece conseguir, ese sueño que quieres materializar, esa forma de vida que quieres obtener y que sabes que te proporcionará felicidad sea cual sea su forma porque lo importante no es que sea socialmente aceptable y entre en los cánones estipulados lo fundamental es que te encaje a ti y sea lo que tú deseas.

Objetivo / s o también puedes hablar de destino. Como tú consideres que te sientes más cómodo pero marca un punto al que deseas llegar. Si no tienes ese punto, ese foco seguramente en algún momento te sentirás perdido y sin rumbo algo que genera dolor, frustración y otra serie de emociones negativas.

¿Qué puede ser un proyecto vital?

Lo que tú consideres que te pueda aportar felicidad a través de la auto-realización, aquello que te haga sentir que estas orgulloso y satisfecho de ti mismo, lo que tú consideres que te va a proporcionar esa dosis de felicidad necesaria.

Si es un objetivo personal como por ejemplo, ser madre, perfecto. Si en tu caso es tener un negocio propio, también es aceptable. En realidad, todo es aceptable si para ti mismo lo es y estás satisfecho con lo que has ideado.

¿Cómo se sabe si realmente es un plan de vida – proyecto vital? Aunque parezca algo de ciencia ficción es algo que se siente porque te aporta incluso antes de ejecutarlo, felicidad. Te proyectas en esa idea, te ves con ello conseguido y estas satisfecho de antemano.

Si no fuese lo acertado para ti, no estaría en tu mente de forma constante, se iría y desvanecería como idea de vida y ponerte a ello sería más un sufrimiento que un disfrute.

Cuando es un proyecto vital realmente para nosotros cada vez que lo pienses de forma consciente o inconsciente una sonrisa aparecerá en ti y tendrás ganas de ponerte a ello incluso por encima de otros momentos de vida (dormir incluso, el ocio, etc).

Como cumplir nuestro propósito de vida

Una vez que tienes un proyecto marcado, un objetivo y has comprobado que es lo que realmente quieres para ti necesitas idear un plan para llegar a él. Por más que lo ansíes solo por pensarlo no se va a materializar.

Piensa en tu propósito de vida como un viaje que te apetece muchísimo y que para poder llegar a esa ciudad deseada o destino tienes que establecer un plan en el que incluirás el transporte, las etapas, el alojamiento, el presupuesto que necesitas, cómo encajarán las demás piezas de tu vida en ese viaje (durante y después), etc.

Todo va a ser útil y necesario para tu proyecto vital incluyendo los supuestos “fracasos” que has vivido porque te aportarán enseñanzas de vida imprescindibles para ser resiliente y seguir adelante cuando algo no salga como tenías planeado.

Tu propósito de vida se hará realidad si trabajas para ello, si marcas tu plan y si vas andando el camino. Puedes hacerlo solo o contar con un acompañamiento como el Coaching que haga de tu camino algo más llevadero y de lo que disfrutar. En Utopía estamos especializados en estos procesos. ¿Hablamos?