Bienvenida, desidia. Hemos pasado la cuarentena (40 días confinados en casa). El día 40 se cumplió el pasado 23 de abril y seguimos sumando días con motivo de la pandemia de coronavirus. Nuestras emociones son una montaña rusa, estamos agotados de todo esto, ya no vemos noticias para no saturarnos… ¿Y el tiempo y la productividad? ¿Qué hay de ello? Es curioso porque puede que te esté pasando que por más tiempo que tienes a tu disposición, menos ganas de hacer cosas. La desidia es uno de los efectos de esta situación y no, no es solo cosa tuya así que tranquilos.

¿Qué es la desidia?

La desidia es, en pocas palabras, la falta de ganas e interés por hacer algo. Sin más. Podríamos decirlo de muchas formas pero al final llegaríamos a la misma conclusión: la desidia es no tener ganas.

No tener ganas de hacer la cama, de preparar el desayuno, de salir a la calle a hacer un recado, de llamar a una persona en concreto, de realizar esa tarea de trabajo… La desidia es falta de ganas. Dicen que también de interés pero no estamos de acuerdo del todo porque emocionalmente puede que eso que no tenemos ganas nos interese mucho pero por alguna razón (que ahora veremos), no tenemos ganas.

La desidia puede llegarnos o apoderarse de nosotros por muchos motivos pero lo importante es que cuando llega, es complicado salir de ella si no somos activos y justo eso, ser activo, es contrario a la desidia así que puede que entremos en rueda de hámster y a ver cómo salimos.

Si tenemos tiempo, ¿por qué no ganas de hacer cosas?

La desidia o pereza por hacer algo puede aparecer por diferentes motivos como un malestar con esa persona o ese proyecto (cuántas veces tenemos que llamar a alguien por un asunto importante pero lo postergamos porque no nos agrada su forma de ser o nos ha molestado en algo tiempo atrás), la pérdida de ilusión por ese proyecto que ya ha dado demasiadas vueltas y no avanza, etc.

Por desgracia, motivos a la desidia para aparecer no le van a faltar en ningún momento. En estos tiempos de confinamiento y cuarentena por Covid-19 la desidia tiene más fuerza y encuentra a más “víctimas” y no es que estemos totalmente desganados y fuera del escenario de vida activa y motivada al que siempre estamos acostumbrados es que la situación es complicada, es nueva y están surgiendo en nosotros formas de actuar que algunos ni conocían y si las teníamos, se acrecientan.

En cuarentena la desidia ha aparecido y cada vez se está haciendo más fuerte por un factor muy potente… ¡El cansancio emocional!

Somos nuevos en este escenario. Jamás (la mayoría de nosotros) hemos estado en cuarentena, confinados en casa, sin poder salir, sin poder relacionarnos y con una fuerte amenaza a nuestra salud al otro lado de la puerta. Es así y lo nuevo, nos causa miedo y el miedo nos impide movernos con ilusión y sin ilusión, ¡paso abierto para la desidia!

Ya hemos pasado la barrera de los 40 días y se hace cada vez más cuesta arriba. Necesitamos relacionarnos con otras personas, hacer vida social, salir a tomar el aire y más ahora que las temperaturas son más livianas y la primavera está más presente. Estamos cansados y eso, se nota.

El ímpetu con el que empezamos esta situación está desapareciendo porque por más que hemos hecho, no hemos conseguido salir de esto y eso, agota. Cuando estás en algo con todas las ganas para poder salir de ello y no se sale, no se ve el fin, nos agotamos y perdemos la ilusión. Y eso nos está pasando. No vemos un fin (aunque lo hay y llegará). Y los escenarios se complican con el trabajo y las circunstancias personales de cada uno.

Y entramos en desidia, desgana, desilusión y estar perdidos. Pensamos que para qué nos vamos a poner a hacer eso que tenemos que hacer si tenemos todo el día por delante. Procrastinamos más que nunca porque sentimos precisamente lo que titula este post: tenemos más tiempo para todo.

Y si hay más tiempo, ya lo haré luego. Tiempo, sentimos, es lo único que no nos va a faltar.

¿Cómo superar la desidia?

Si queremos recuperar las ganas, hay que ponerse a ello. Todo depende de nosotros y de nuestra intención de superar este trance. Por supuesto, tenemos todo el derecho e incluso nos irá bien, permitirnos sentirnos como queramos ya sea desidia, tristeza, ansiedad o rabia. Pero hay que acotar la expresión de esas emociones en el tiempo y no dejar que nos superen y se adueñen de nosotros.

Estamos en esto como algo circunstancial y después, saldremos de ello.

Identifica la desidia para empezar a poner solución. Es fácil. Si estás menos activo, si no haces lo que tienes planificado, si estás dejando todo para luego… estás entrando en pereza y eso hay que cortarlo.

Date unos días si te apetece, descansa, lee, ve series pero acótalo en el tiempo. Un fin de semana, 3 días, las tardes… Lo que necesites pero sé consciente de lo que te está ocurriendo para además no añadir frustración a tu situación.

Una vez que sabes lo que te ocurre y quieres cambiarlo y salir de ahí, traza un plan. Sí, un plan de acción para volver a tu actividad y recuperar ilusión. Y lo mejor para este plan, la base más sólida que le puedes crear es hacer una rutina. Con una rutina todos somos más poderosos y nos centramos.

Y por supuesto, para que esa rutina funcione, se fiel a ti mismo y al compromiso que has adquirido contigo que es el más importante. Si no te comprometes contigo mismo y no “te cumples” nada tendrá sentido.

Es hora de ir saliendo de esta desidia que nos ha invadido porque cada vez está más cerca que salgamos de esta. No sabemos en qué escenario pero habrá que estar preparados. Si prefieres hacer este proceso acompañado, nuestro equipo de coaching está esperándote para realizar las sesiones online que necesites y puedan ayudarte a fortalecer tus bases de acción.