Esta web garantiza el mejor servicio a través de la instalación de cookies propias y de terceros. Entendemos si continúa su navegación, que usted da su consentimiento para la instalación de las mismas. Ver más Información Aceptar
Teléfono


10/01/2018

Escrito por María Alcaraz

OBJETIVOS

Llega diciembre o enero y estás al máximo marcando tus objetivos para el nuevo año. Todo es ilusión, buenos propósitos y ganas de llegar no sólo a lo pensado sino muchísimo más allá. Y comienza enero y te pones a ello pero van pasando los días y el fuelle empieza a desinflarse y a perder aire.  Nos vemos de inmediato inmersos de nuevo en la rutina del día a día y no nos damos cuenta de que estamos perdiendo el foco.  Y cuando llegue de nuevo noviembre y diciembre y hagamos repaso del año pensaremos, ¿por qué no he conseguido todo lo que me propuse si estaba muy mentalizado a ello? Y comenzará la frustración que nos lleva a bajar nuestra autoestima y un sin fin de sensaciones y emociones negativas.

Pero, ¿por qué realmente no cumples aquello que te has propuesto? Veamos las posibles razones. Seguro que teniendolas claras puedes avanzar y solventarlas y en diciembre, el balance, será diferente.

Realmente, no sabes lo que quieres conseguir

Sí, te has marcado tus metas y objetivos. Los has incluso escrito o hecho un panel de visualización muy bueno que tienes colgado en tu habitación – despacho o incluso llevas una foto de el en tu móvil pero, ¿realmente lo que has puesto ahí como objetivos y metas es lo que tú quieres – ansías conseguir este año?

Uno de los principales motivos por los que no conseguimos nuestros objetivos es porque no están bien determinados. Y esto pasa en la vida personal, en el trabajo, en los negocios incluso en las parejas. Piénsalo como un viaje: si no has marcado bien la ciudad a la que quieres llegar, primero no llegarás y segundo, estarás divagando todo el camino sobre lo que realmente querías y desviando la atención.

Y ese es el punto clave: si no has marcado tus objetivos alineados con lo que realmente quieres y sientes, te pasarás el año desviando tu atención de forma inconsciente hacia aquello que realmente deseas. Punto de distracción.

Así que el primer paso que debes hacer es ser honesto contigo mismo y determinar los objetivos y metas que quieres cumplir pero de verdad. Más allá de lo que opinen los demás, de lo que piensen, de lo que la sociedad estipule como lo ideal o de lo que “tocaría” por tu edad.

Saturación de objetivos

Nos encanta pensar que somos superman y superwoman. Que podemos con todo y que porque nos tomemos las 12 uvas en fin de año tenemos “ultra-poderes” para en un año, conseguir todo aquello que llevamos la vida intentando conseguir.

La lista de propósitos cada enero es literalmente, interminable. Ponemos toooooodo lo que se nos ocurre y luego pasa lo que pasa, que morimos de empacho y no llegamos a nada porque el que mucho abarca, poco aprieta.

Se benévolo pero sobre todo, realista contigo mismo. Marca pocos objetivos pero alcanzables, con los que después te sientas satisfecho y feliz. No te atosigues, no te exijas más de lo que puedes conseguir o realmente tu frustración va a ir en aumento constante.

Plan de acción – ponerte en marcha

Otro de los puntos por los que no consigues alcanzar las metas marcadas es porque no te has puesto en marcha, no estás con ello y pretendes que todo te venga solo y no tienes un plan de acción determinado con sus tareas.

Volvemos al ejemplo del viaje en coche: tienes claro donde quieres llegar pero si no estudias antes las carreteras o los aviones con sus escalas, el tiempo que vas a emplear, las herramientas y recursos que necesitas, el viaje se convertirá en tedioso e insoportable y jamás llegarás y si lo haces, estarás exhausto y te habrá costado literalmente, la vida.

Diseña tu plan de acción. Sí, para ti mismo. No es nada ridículo, al contrario, es realmente útil y eficaz. Verás la diferencia cuando para cada objetivo te marques las tareas que debes implementar. Todo es más ágil, no te pillará nada a contrarreloj y tu vida será más fácil y sobre todo, más satisfactoria.

Paradas u objetivos intermedios

Algo que también agota y desespera es que no marcamos objetivos intermedios en el camino más conseguibles para que además nos motiven y den empujones de autoestima. Tenemos el gran objetivo ahí a lo lejos, que lo vemos como súper grande y a veces nos desespera.

Márcate mini-metas que estén por el camino y así puedas llevar todo de forma más liviana y cuando los vayas consiguiendo, vas celebrando. Siempre celebra lo alcanzado, esto refuerza y motiva para seguir comprometido con tus retos. Así todo será más fluido y te  sentirás más feliz y orgulloso de lo que estás obteniendo.

No tienes tiempo y/o energía para tus objetivos

Te has marcado los objetivos y metas que realmente deseas y te apetecen conseguir pero no has destinado lo que vas a necesitar para llegar a ellas. Tiempo, energía y recursos incluso económicos son tus compañeros de viaje indispensables para alcanzar lo marcado. ¿Te lo has planteado? ¿Lo tienes pensado? Quizás uno de tus objetivos es aprender a pintar acuarela pero no tienes tiempo para ir a clase o dedicarte a practicar. Entonces, ¿cómo vas a conseguirlo?

Seguimiento y métricas

En la vida, en todo, hay que medir. Si no medimos y evaluamos lo que estamos haciendo, de poco o nada nos va a servir y sobre todo, no podremos tomar decisiones acertadas para corregir posibles desviaciones. Ve midiendo todo lo que ocurre en tu vida en el transcurso de la consecución de tus objetivos y así, si algo se está torciendo, podrás tomar decisiones que te ayuden a enderezar la situación que te está llevando a conseguir lo que deseas.

Con todos estos puntos más claros es el momento de revisar tus objetivos de este año y marcar un plan de acción. Seguro que todo será más fácil, ágil y sobre todo, eficaz.

 

Si todavía no te has marcado objetivos para este año, no los tienes claros, no sabes cómo hacerlo, en Utopía Consultores te ayudamos a que los consigas mediante el coaching ejecutivo.

Déjanos un comentario