Estamos sobresaturados. Tras dos meses de confinamiento y más de 8 semanas (diez, doce) de información constante, sin cesar y todo malas noticias, no podemos más. Seguramente a ti te habrá pasado que cada vez lees menos los diarios, dejas de ver los telediarios y empiezas a evitar conversaciones relacionadas con el Covid-19. Y es que entre los asuntos de salud, los económicos, los políticos, la familia, los amigos, los compañeros de trabajo… Está siendo demasiado.

A las malas noticias que se suceden desde el pasado mes de marzo y que no cesan ya sean en uno u otro ámbito hay que sumar que no vemos una fecha clara y definida de salida de todo esto y la ilusión, ahora mismo está en sus horas más bajas. Estamos sobresaturados de coronavirus y empezamos a no poder más.

Quizás pienses que este texto es demasiado negativo para que provenga de una empresa de coaching cuyo objetivo es motivar y levantar ánimo. Y puede ser pero para poder salir de algo lo primero que hay que hacer es identificarlo con sinceridad y objetividad. Definir el escenario general actual en el que nos vemos inmersos es imprescindible para reconocer qué nos está ocurriendo y poder tomar cartas en el asunto en pro de mejorar.

Así que nos situamos en el punto de partida que es saber cómo estamos, qué estamos recibiendo y viviendo para señalar cómo nos sentimos y a partir de ahí, tomar cartas en el asunto cuanto antes mejor y que además, sean lo más efectivas que podamos. No podemos dar pasos en falso porque la situación generalizada es complicada y tenemos que ser consecuentes y responsables con nuestra salud física, profesional y económica y también por supuesto, con la emocional y mental porque una situación jamás vivida como esta también hace estragos, y no hay que tener miedo de reconocerlo, en nuestra salud mental y emocional.

¿Por qué estamos sobresaturados de Covid-19?

Porque es un no parar. Porque no vemos ni escuchamos nada diferente desde hace más de dos o tres meses. Porque todo cansa por mucho que nos afecte y más cuando leas lo que leas, veas lo que veas y hables con quien hables, es el único tema de conversación.

Y lo que es peor, todas las noticias que recibimos son negativas y poco ilusionantes. Es normal. No nos quejamos porque es una situación muy dura y complicada. Pero también tenemos que tener presente que si no sabemos tomar distancia, nos va a afectar emocionalmente y nos hará daño.

Hoy en día, como siempre decimos, estamos sobresaturados de información a todos los efectos. Con el boom de Internet nos pusieron a golpe de clic toda la documentación del Mundo sin limitaciones geográficas ni de acceso. Desde cualquier dispositivo en todo momento y lugar podemos conocer qué está ocurriendo en ese mismo instante al otro lado del Planeta. Estamos conectados constantemente y nos cuesta tomar distancia y parar. Es muy positivo que tengamos información pero cuando es demasiada y además, a veces, contradictoria, nos perjudica más que nos beneficia.

Vivimos todo en tiempo real e incluso, antes de que pase por la anticipación de las noticias. Y debemos aprender a saber parar y tomar distancia. Lo repetiremos tantas veces haga falta pero todo en exceso, es perjudicial. Lo apropiado es saber equilibrar la balanza.

Con respecto al coronavirus, desde que apareció en nuestro horizonte y nuestras vidas, no ha dejado de ser no ya el protagonista sino el único actor de toda la película. Los telediarios, los magazines, los programas de entretenimiento, los periódicos, revistas, blogs, mensajes de whatsapp, redes sociales… Todo gira entorno al coronavirus aplicado en una u otra vertiente (salud, familia, empresa, negocios…). Y ya, pasados más de dos meses, es demasiado.

Cambio de hábitos comunicacionales

Estamos saturados y necesitamos airear nuestras vidas y ello pasa por dejar de estar tan informados y también cambiar hábitos de comunicación con nuestro entorno.

Comunicación con entorno cercano

Si cada vez que hablamos con nuestro entorno cercano (amigos, familia, compañeros de trabajo, amigos, pareja…) centramos nuestra comunicación (hablada o escrita) en el coronavirus, nuestra mente no va a descansar y va a seguir siempre en alerta, en la crítica y en la desesperación – frustración – desidia.

Todos sabemos que está el coronavirus y cómo está la situación así que en esos momentos en los que hablamos con nuestros seres queridos, distraigamos la atención hacia algo positivo, ilusionante y que nos anime. Sabemos que es complicado porque no podemos planificar ni ver a nuestra gente pero tenemos que hacer el esfuerzo. Es necesario.

Limitación de información

Estar informados es necesario pero hasta un punto. Hay que poner límites a la información que consumimos. No podemos levantarnos y leer el periódico online, poner la televisión para ver todo lo que ocurre en cada minuto, ver los telediarios (de medio día y por la noche porque entre otras cosas, son las mismas noticias), las ruedas de prensa del Gobierno, la radio, etc, etc.

Hay que limitar la información que consumimos y eso es un acto responsable y activo por nuestra parte.

Ponte un horario o un límite de información que consumir. Quizás un telediario al día, un periódico una vez… Lo que prefieras pero limítalo. Es importante. El resto del tiempo libre, lee libros de ocio y/o de negocio, haz cursos de formación, ve series – películas interesantes y motivadoras, dibuja – pinta… Lo que quieras pero que te distraiga y oxigene la mente. Son solo dos. No os vamos a poner más instrucciones pero si incluyes estos dos hábitos en tu día a día, seguro que vas a conseguir darle un respiro a tu mente y poder pensar en otra cosa que no sea todo el tiempo, el coronavirus y sus efectos devastadores. Necesitamos retomar la ilusión y la motivación en positivo.