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pensar, decidir, hacer

¿Por qué hay que pensar, hacer y decidir para el futuro? Porque estamos tan metidos en la vorágine del día a día que no nos paramos jamás ni un instante a pensar con proyección. Y es necesario porque perdemos la perspectiva, porque no sabemos qué está ocurriendo en nosotros mismos en todos los aspectos de nuestra vida y sobre todo, no tenemos una conciencia plena de lo que pasará en lo que queda por venir y se escapará de nuestro control.

Nosotros somos los dueños de nuestro presente y sobre todo, de nuestro futuro. Si no ponemos acción y determinación sobre ello, será como un barco sin rumbo. Y luego vendrán los lamentos, la infelicidad y la desazón. Querremos volver al pasado para enmendarlo y señores, eso es inviable. Eso no se puede hacer. Así que lo mejor es tomarse un tiempo de reflexión, analizar nuestra vida y tomar decisiones acertadas.

¿Dónde estás hoy?

Seguramente tienes claro dónde estás hoy. Sabes qué estás haciendo en todos los ámbitos de tu vida pero… ¿seguro? Como decíamos, la vorágine del día a día nos absorbe. No nos deja tener perspectiva y entre las prisas, el estrés, el cansancio y las obligaciones, poco tiempo o nada nos queda para analizar si en lo que estamos inmersos, es lo que de verdad queremos.

Pero además de eso, de decidir si en lo que estamos ahora es lo que queremos para nuestro presente, ¿también lo es para nuestro futuro? No echamos cuentas de lo que deseamos para el mañana y menos, para el pasado mañana. Nos olvidamos de que va a llegar.

Por eso, lo primero que hay que analizar es dónde estuvimos ayer, cómo hemos llegado al hoy y ser muy sinceros con nosotros mismos. ¿Es esto, lo que estoy haciendo, lo que realmente me hace feliz?

Sí, puede que pienses que eso es muy utópico pero lo que te pedimos es que lo pienses, que lo analices y seas capaz de tomarlo con objetividad y perspectiva. Luego ya se verá, según el escenario de cada uno, qué se puede poner en práctica, cómo y de qué manera.

Pero al menos, como mínimo, tenemos que ser conscientes de todo lo que somos, estamos haciendo hoy para así, poder modularlo en la medida que queremos para el futuro.

Estar en hoy para triunfar mañana

Y es que tenemos que ser muy conscientes de lo que fuimos e hicimos que nos ha hecho llegar a donde estamos y por supuesto, lo que somos – hacemos ahora porque con eso, iremos al futuro. ¿Cómo hacerlo paso a paso? Según nos lo propongamos, puede ser algo súper tedioso y complicado o algo ágil. ¿De que depende? Pues como todo, de tener un método.

Paso 1: Pensar

Sin pensar, es inviable que salga nada bueno en ningún aspecto. Y pensar no es sólo darle vueltas a la cabeza sino hacerlo de una manera objetiva y sobre todo, útil. Piensa con utilidad y para eso, de nuevo, necesitas un método.

No puedes, bueno, puedes pero de poco más que para darte dolor de cabeza, te sirve pensar sin parar. Eso en realidad se llama… ¡Preocuparse! Y no sirve. Para pensar productivamente, necesitas analizar muchas cosas, aspectos, emociones, deseos, objetivos y la mente, la de todos, tiene un límite y una capacidad. Así que coge lo que prefieras: papel – boli, ordenador, Tablet o una servilleta y escribe. Materializa por escrito o en dibujos (con Visual Thinking es genial) qué se te pasa por la cabeza, qué te preocupa, qué te gustaría… Y plásmalo.

Con esto lo verás todo mucho más claro. Estipula también un tiempo x para pensar. No vayas a estar dándole vueltas meses porque si no, no avanzas. Y cierra timings.

Paso 2: Decidir

Cuando ya lo tienes todo pensado (recomendable acotar por áreas de tu vida que si no, se te va a “hacer bola”) y además escenificado por escrito, déjalo reposar unos días (unos días, tampoco meses que se convierten en años) y a partir de eso, toma decisiones.

Esto suele ser lo más complicado de todo: decidir qué hacer. Y es que tomar decisiones de forma ágil y resolutiva, a veces se complica. Los miedos, los prejuicios, las posibles consecuencias nos condicionan pero… ¡Hay que tomar decisiones!

Paso 3: Hacer

Y para que todo lo que hemos hecho antes, pensar y decidir tenga un sentido práctico y no sólo se quede en un papel (por supuesto, ya ha debido salir de tu cabeza y estar plasmado en un papel), hay que hacer. Sin hacer y ejecutar, es sólo recorrer el 30% del camino.

Ejecutar también es complicado o no… Según tú te lo propongas. Pero es mucho más llevadero si antes has hecho los pasos de pensar y decidir. Ejecutar sobre un plan establecido siempre es mejor. Es como cuando nos dicen: haz esto y esto y esto… Si sabes lo que tienes que hacer y además, te has marcado una ruta, ponte a ello, paso a paso, fase a fase y verás.

 

Eso sí, puedes hacer que todo sea más sencillo si cuentas con la ayuda adecuada. Un buen acompañamiento de un profesional de coaching te ayudará a saber gestionar cada emoción que aparezca en cada fase. En Utopía estaremos ahí para cuando necesites y cómo tú consideres que debemos estar.

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