Navidad en soledad

Segunda Navidad consecutiva… Extraña y complicada. Y es que si en algo nos está afectando el Covid19 es en la forma de relacionarnos con nuestros seres queridos y en aprender a ser flexibles con los planes preconcebidos. Estamos tirando como nunca de plasticidad, aceptación y readaptación de las situaciones. Esta Navidad, la de 2021, vuelve a ser complicada. La fuerte amenaza que supone la variante Omicron está modificando en el último instante todo lo que tenemos pensado, ideado y diseñado para las fechas claves de diciembre y enero. Muchos de nosotros estamos pasando los días y las noches en soledad, una soledad no elegida sino obligada. ¿Cómo es pasar la Navidad solos? ¿Qué efectos emocionales puede tener si no lo gestionamos bien?

Flexibilidad ante el cambio de planes en Navidad

Lo fundamental para no colapsar ante la situación actual generada por el Covid19 es aceptar que es algo que se escapa a nuestras decisiones y actuaciones ya que incluso, por más precauciones que tomemos, podemos contagiarnos, haber estado en contacto con un positivo y mejor no acudir con la familia para no poner en riesgo, etc. No está todo al 100% en nuestras manos y aceptarlo, es el primer paso para no sufrirlo.

Es una situación externa a la que todos estamos expuestos y de la que es complicado zafarse a día de hoy. Aceptarlo con resignación es la postura más inteligente. Y resignación no es ni pena, ni tristeza ni darse por vencido, es entender lo que está pasando y tomar la decisión más inteligente. Hay batallas que mejor no pelear por el desgaste que implica y porque estamos avocados a perderlas. Entrar en cólera, rabia, tristeza extra por esto, es innecesario.

Aceptar que puede pasarnos incluso en el último minuto antes de cualquier plan es lo que más llevadero nos va a hacer la situación. Y por supuesto, una vez que lo hemos aceptado, seamos flexibles. Porque con flexibilidad y plasticidad podemos salvar cualquier situación reinventándonos. Crear un plan alternativo sobre la marcha y ponerle ilusión (aunque no sea la misma que el plan inicial) nos ayudará a tomarnos todo mejor y no caer en la desesperación y la frustración.

Rebajar expectativas para minimizar la frustración

Y es que al final, en estos momentos es importante no planificar demasiado y si lo hacemos, no poner tantas expectativas. Planificar está bien y nos ayuda a generar ilusión pero tenemos que restar expectativas por si en último momento, hay que desmontar el plan. Lo que tenemos que evitar por todos los medios es además de todo lo que estamos viviendo, sumar frustración a nuestro estado de ánimo. Esta, la frustración, es una emoción muy fuerte ladrona de energía y que puede llevarnos a la rabia y el enfado de forma muy rápida.

Cuando hay que cambiar un plan tómatelo de la mejor forma posible. Acéptalo con naturalidad, permítete enfadarte durante unos minutos pero ya no más. Y no más porque no merece la pena, porque no ha sido tu responsabilidad directa y porque no se puede hacer más, ¿para qué enfadarnos y llevarlo a más? Para generar dolor y frustración innecesaria. Bastante difícil está todo como para encima, ir más allá.

Si hay que cambiar el plan, pues se cambia, se adapta a las circunstancias que se te presenten y se reajusta. El peor de los casos es que tengas que pasar la Navidad, las fechas claves, en soledad. ¿Cómo gestionarlo?

La última opción: pasarlo en soledad

Tras muchos y diferentes cambios, puede pasar que al final tengas que pasar los días – fechas claves… Solo/a. ¿Cómo nos enfrentamos a esta situación? Con herramientas de gestión emocional que te lo harán mucho más llevadero.

Estar en soledad en fechas señaladas puede ser un poco complicado emocionalmente sobre todo, si es la primera vez para ti. Cómo te lo tomes y lo sobrelleves dependerá muchísimo de diferentes factores: tu carácter, tu estilo familiar (si sois mucho de familia, de pasarlo juntos, etc), de la importancia que le des a una fecha en concreto, de tu resiliencia

Hay familias para las que las Navidades son sumamente importantes y necesitan sí o sí, estar juntos. De no hacerlo, se genera un auténtico drama. Es el momento de empezar a racionalizar esta situación y entender que son fechas. Fechas que ni siquiera nosotros hemos decidido que fuesen importantes y que están ahí como algo cultural. Sí, son reseñadas pero la vida nos está enseñando que hay que racionalizar, que podemos organizar y celebrar una cena con todos en cualquier momento del año y que no pasa realmente nada por ello.

Este es quizás el mayor aprendizaje que podemos llevarnos estas Navidades tan atípicas por el Covid. Entender que una fecha es solo eso, una fecha, un número en el calendario y que la importancia se la ponemos nosotros. Sin más ni menos. Que una celebración con la familia puede ser en cualquier momento que nosotros decidamos y ponerle la misma y más intención.

Reinvéntate y tira de opciones para que esa noche o día, lo que te haya tocado estar solo, no sea doloroso. Una videollamada, una cena rica de lo que te apetece, esa película que siempre has querido ver pero no tenías tiempo… Lo que a ti te haga sentir mejor, es el momento perfecto para ello.

De todas formas y aunque a priori queramos quitarle importancia, sabemos que pasar las Navidades en soledad no es algo baladí por lo que… Tomar ayuda y acompañamiento para aprender a gestionarlo también es un gran autoregalo. En Utopía estamos siempre para apoyar todos los procesos vitales que consideres necesarios. ¿Hablamos?